LalaBlu: creando bodas a medida

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LalaBlu: creando bodas a medida

Claves para ser wedding planner

 

Son muchas las empresas y personas que en los últimos años trabajan como wedding planner. Este también es el caso de LalaBlu. Es una firma nupcial formada por autónomas que ofrecen diferentes servicios, además de organizar bodas y guiar a los novios en su camino, también han ido desarrollando en los últimos años un servicio orientado a la asesoría de empresas del sector nupcial. Una empresa que comenzó su andadura en 2012 y que sigue teniendo como meta diseñar cada boda con detalles especiales. 

A continuación le invitamos a conocer la evolución de LalaBlu y cómo es trabajar en la organización de bodas de la mano de toda una experta, Nuria Fernández, fundadora y directora de LalaBlu. 

 

¿Cuáles son vuestras líneas de trabajo?

LalaBlu es una firma nupcial y ofrecemos distintos servicios, un gran bloque dirigido a novios en nuestra vertiente de LalaBlu Wedding Planner, nuestro negocio “core”. En este ámbito ofrecemos asesoramiento a novios, organización y coordinación del día, decoración y ambientación y también ofrecemos los servicios de nuestra Maestra de Ceremonias en exclusiva. También hemos venido desarrollando en los últimos años otro bloque que es LalaBlu Brand Partner & Mentoring, dirigido a empresas y emprendedores del sector nupcial, lifestyle  y lujo. Les ofrecemos servirles como plataforma publicitaria y de influencia, creación de campañas, acciones, comunicación y colaboraciones en redes sociales. Junto a esto, tenemos otra parte que nos apasiona: el mentoring, donde se encuentran nuestros ya famosos #desayunoslalablu. Como veis, hacemos de todo.

 

¿Quién forma parte de vuestro equipo?

El equipo está formado por Sara Giménez, experta en audiovisuales y organización de eventos, dedicada a la parte de Wedding Planner, dando servicio integral a los novios. Ella es la organizadora de bodas por excelencia en LalaBlu y lleva también la relación con proveedores y profesionales dedicados a las bodas, asesoramiento para novios, búsqueda de profesionales, organización, coordinación de la boda y la parte de decoración y ambientación.

Tamara, diplomada en Trabajo Social y Grado Superior en Realización de Audiovisuales y Espectáculos, Comunicación, Imagen y Sonido. Es nuestra maestra de ceremonias, trabaja en exclusiva para LalaBlu y se dedica a oficiar bodas simbólicas para nuestros novios, servicio que cada vez se demanda más y con el que estamos teniendo mucho éxito.

Y, por último, estoy yo: Nuria Fernández. Licenciada en Administración y Dirección de Empresas y con más de 13 años de experiencia en multinacionales, fundadora y directora de LalaBlu. Me encargo de dirigir la empresa en todas sus áreas, supervisando todos los proyectos y desarrollando nuevas estrategias. También llego las redes sociales y la parte más digital de LalaBlu y LalaBlu Brand Partner & Mentoring.

 

¿Cómo ha sido vuestra evolución?

Hemos intentado estar siempre muy atentas a lo que demandaba el mercado en todo su conjunto, novios y sector nupcial. Nos hemos ido formando en aquellas disciplinas que no eran de nuestra especialidad y afianzando conocimientos que ya teníamos. En este sentido, hay que tener los ojos muy abiertos y desarrollar una escucha pro-activa. Ante un nuevo proyecto a desarrollar o un nuevo mercado al que dirigirse siempre hemos planificado muy bien nuestra estrategia y nos hemos tomado las cosas con calma, seriedad y rigor que se merecen. Podemos decir que LalaBlu es una marca que crece lenta, pero que creemos que segura.

 

Antes de llegar a donde estáis, ¿cuáles han sido los retos más grandes a los que os habéis enfrentado?

Quizás sea la sensación de sacrificio. En nuestro caso compatibilizamos LalaBlu con otros trabajos por cuenta ajena y combinar eso junto con una vida personal es, en ocasiones, muy complicado. El sentido de renuncia está también muy presente, ya que el trabajo de wedding planner es, a veces, 24/7 y sin horarios. Las exigencias son muy altas y nuestro rendimiento no puede nunca disminuir.

Mantener al equipo motivado, unido y organizado también ha sido un reto. Sin un equipo sólido y coordinado, entre las tres que lo formamos, LalaBlu nunca habría llegado a estar donde está.

 

¿Cuántas bodas organizáis cada temporada?

Tenemos un auto-límite impuesto desde el principio para poder garantizar la máxima calidad a nuestros clientes, no aceptamos más de 10 bodas cada temporada. Nos tomamos muy en serio la organización de bodas y pensamos que es mejor hacer 10 bodas de calidad, donde se perciba la dedicación y el esfuerzo, que realizar 40 bodas mediocres.

Además, respetamos mucho los temas de conciliación personal. Por ejemplo, bloqueando fechas e incluso quincenas o meses, en las que no aceptamos proyectos por temas de embarazos, cuidado de hijos u otros compromisos personales de cada una. Nos organizamos de esta manera desde que comenzamos, consensuando todas nuestras decisiones en equipo y estamos muy contentas con el resultado.

 

¿En qué consisten los Desayunos LalaBlu?

Son unos encuentros que venimos realizando desde el año 2014 entre profesionales, emprendedores del sector nupcial en España y todo aquel que quiera participar -esté vinculado a este mundo o no. Nuestro principal objetivo es poder aprender unos de otros y charlar de manera distendida una mañana de sábado frente a una taza de café.

Los organizamos siempre durante el invierno, ya que es cuando más tiempo disponemos y no entra en conflicto con la temporada de bodas. Desde entonces, hemos logrado reunir a más de 210 personas. Siempre contamos con un ponente o invitado especial para que sirva de fuerza motivadora a nuestros asistentes, perfiles inspiradores o influencers que han compartido sus experiencias y aportado sus conocimientos, su historia o sus logros. Como los influencers Rodolfo Mcartney y Sandra Majada de Invitada Perfecta, o incluso reporteros de TV, como Miguel Valle de Madrileños por el Mundo.

 

¿Qué consideráis que os hace diferentes como wedding planner?

El trabajo. Somos incansables y muy exigentes. Así lo demuestran las maravillosas opiniones y el feedback que recibimos de nuestros novios o empresas para las que trabajamos.

También la cercanía y la implicación. Con nosotras no hay puntos medios, sentimos la boda o el proyecto como si fuera nuestro, nos involucramos al máximo y damos lo mejor de nosotras. Creo que esa actitud marca la diferencia o, al menos, eso es lo que nos transmiten nuestros clientes.

 

¿Qué consideráis que es lo más importante en la organización de una boda?

Las labores de pre-producción son fundamentales. El día de la boda tiene que ser un día para ejecutar o revisar, pero no para improvisar. Tener un buen método, estandarizado, minimizando cualquier tipo de riesgo en la boda es francamente vital. Y junto con esto, la parte más personal y emocional: contar con la confianza de los novios es imprescindible. Que haya transparencia y que se trabaje en equipo, novios y profesionales es muy importante.

 

¿Cómo conseguís hacer de cada una de ellas un evento diferente y personal?

Para hacer una boda diferente hay que estar en constante contacto con las nuevas tendencias. En este sentido, pasamos muchas horas en redes sociales y descubriendo las últimas novedades en el mundo de las bodas. También hay que ser muy creativo y diseñar a veces sin ningún referente en la cabeza. Para el tema de la personalización, la clave es escuchar atentamente a los novios. La comunicación con el cliente es importantísima: conocer sus preferencias, gustos, necesidades y a veces, hasta hacer de “psicólogos”.

 

¿Qué consejo daríais a alguien que quiere ser wedding planner o dedicarse a este mundo?

Es una carrera de fondo. En 2019, el número de Wedding Planners en España se ha quintuplicado desde que nosotras comenzamos. Es complicado arrancar, pero más aún mantenerse, debido a la gran oferta que existe en un sector donde la demanda aún no ha reconocido por completo el valor de nuestros servicios. Les diría que trabajen mucho y con gran esfuerzo, pues nada se consigue sin él.

Un buen profesional debe tener pasión por este mundo, una buena metodología y mucha empatía. Además debe estar en constante aprendizaje y no sólo de bodas. También de SEO, marketing, redes sociales, etc. Los organizadores de bodas somos en un 90% profesionales autónomos y eso implica que la auto-gestión de nuestro negocio es muy elevada.

 

¿Qué estudiar para ser wedding planner?

 

Si te apasiona el mundo de la organización de eventos y bodas te animamos a que te lances a perseguir el objetivo de trabajar como wedding planner ya que es un sector que ha ganado fuerza en los últimos años. Pero, como comentaba la directora de LalaBlu, esta situación ha hecho que se convierta en un mercado competitivo. Por ello, es importante profesionalizar al máximo tu labor, para ello es fundamental aprender de las personas que trabajan en el sector. Por ello te  recomendamos que realices cursos específicos de wedding planner que te ayudarán a alcanzar una mayor inserción en el sector. 

Autor: Paula Cámara

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