Trabajar en Zoológicos

Cómo trabajar en un zoológico

Trabajar en un zoológico

¿ESTAS PREPARADO PARA TRABAJAR EN ZOOLÓGICO?

 

Probablemente hayas fantaseado alguna vez con ser cuidador/a de fauna exótica. Pero, ¿y si no es sólo una fantasía? ¿Serías capaz de sobrevivir como cuidador/a en un zoológico? Si crees que la respuesta es sí, sigue leyendo.

Para elaborar un magnífico cuidador de animales exóticos hay que seguir una rigurosa receta. De hecho, se parece bastante a la de las Supernenas, sólo que en lugar de azúcar, especias y muchas cosas bonitas se necesita vocación, formación y una pizca de paciencia.

REQUISITOS PARA SER CUIDADOR DE ZOOLÓGICO

El primer paso para hacer un buen cuidador es dotarlo de vocación por su trabajo. Si no sólo ves documentales de valientes aventureros que se adentran en selvas para investigar su fauna sino que, además, te gustaría protagonizarlos, ya tienes uno de los ingredientes principales. Si, por el contrario, te encantan los animales pero los prefieres un poco lejos de ti quizá tengas que replanteártelo. Hay trabajos relacionados con animales que no requieren el contacto directo con éstos, y todos ellos son importantes y necesarios.

 

 

El siguiente ingrediente hay que cocinarlo a fuego lento, pues necesita un poco de tiempo para que quede en su punto: formación. Para poder atender a un animal en sus necesidades más básicas se necesita saber, precisamente, cuáles son dichas necesidades.  puedes encontrar cursos en los que aprenderás todo lo que necesitas saber sobre el cuidado y manejo de fauna exótica. No podemos olvidar que los animales salvajes son, como su nombre indica, salvajes. Hay que saber cómo interaccionar con cada uno de ellos para asegurar tanto nuestra seguridad como la suya.

 

 

Sólo nos falta un ingrediente que, en mi opinión, es el más importante: paciencia y fuerza de voluntad.

 

Generalmente imaginamos el trabajo de cuidador como algo muy dulce, pero lo cierto es que también tiene sus partes amargas. Tal vez tengas que tratar con un tigre rescatado que sufra daños irreversibles. O puede que, en lugar de eso, te toque ver cómo un primate perfectamente sano desarrolla una enfermedad terminal en poco tiempo. Si crees que todo lo bueno de este trabajo compensa sus situaciones más duras, enhorabuena: tienes madera de cuidador. El resto de cosas se van adquiriendo con el tiempo y la experiencia, la receta siempre se puede perfeccionar.

 

Si ya lo tienes claro, ¿a qué esperas? ¡Hay animales que te necesitan!

Autor: Cristina Barrera

Bióloga y alumna del Máster en enfermería veterinaria general, ecuestre y exóticos de la Escuela de Veterinaria de MasterD

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